Alejandro, Luis

Página para trabajos de los alumnos Alejandro y Luis

La revolución industrial de finales del siglo XIX, que dio vida a las máquinas y al nacimiento del diseño, ha traído también consigo la contaminación y el desgaste de nuestro planeta. Nuestra preocupación por el medio ambiente, el calentamiento global y el fin de algunos recursos básicos es cada vez mayor y por ello ha nacido una nueva corriente dentro de los profesionales del diseño: el diseño sustentable, antes conocido como eco-diseño o «green design». Podemos definirlo1 como la capacidad para diseñar objetos, edificios, ciudades… cuyos principios sean la sostenibilidad económica, social y medio ambiental. Comprende, pues, numerosos campos entre los que encontramos la arquitectura, el diseño ambiental o del entorno, el urbanismo, la ingeniería, el diseño gráfico, el diseño de interiores y el diseño de moda.

Su mayor propósito es el de producir lugares, productos y servicios de un modo en el que se reduzca la utilización de fuentes no renovables, y por lo tanto se minimice el impacto negativo de la actuación de los seres humanos en el ecosistema.

Reducir el impacto medioambiental
El diseño gráfico sustentable es aquel que considera el impacto medioambiental de los productos relacionados con el diseño gráfico tales como el embalaje, etiquetas, publicidad gráfica, publicaciones, etc. Para desarrollar un diseño ecológico debemos considerar los elementos que se utilizan en el proceso de cada trabajo: diferentes soportes, mano de obra, transporte, utilización del producto, y su eliminación.

El diseñador puede contribuir al diseño sustentable fijándose estrategias que afectan en varios aspectos a su trabajo cotidiano:

1.Trabajo en el estudio: hábitos y entorno.
2.Elección y producción del material: elección de imprentas, servicios, buscar material cercano a la residencia para evitar de este modo una mayor utilización del transporte, elegir modos de hacer llegar la información que precisen menos materias primas, o un sistema de alquiler de algunos productos que rebaje el consumo privado, etc.
3.Eco-feedback: diseño centrado en el usuario.
1. Hábitos y entorno en el estudio
Nuestros hábitos de trabajo pueden favorecer a la preparación de un producto ecológico. Para ello podemos favorecer un entorno adecuado a este fin, como la elección de bombillas de bajo consumo, reutilizar papel para las pruebas del diseño, apagar completamente los equipos que no estén siendo utilizados, etc.

La revista australiana Desktop2, nos habla de las diferentes iniciativas de los diseñadores para contribuir al medio ambiente aportando otras soluciones más ecológicas a los clientes. Anna Carlile puso en marcha en Melburne el estudio de diseño Viola Ecographic Design, que ofrece soluciones sostenibles. Además pone a disposición de otros diseñadores una guía con información útil sobre el papel y los sistemas de impresión para conseguir un diseño ecológico. Entre sus propuestas encontramos las siguientes:

Comprueba con tu impresor con qué formato puedes aprovechar mejor el pliego en la imposición y de esta manera ahorra papel.
Asegúrate del tipo de emisión de gases en el proceso de impresión: tintas, barnices, pegamentos, soluciones de limpieza, etc.
Comprueba con el impresor la opción de imprimir sin fotolitos, directamente a plancha.
Elige tintas vegetales con papel sin estucar siempre que sea posible.
Evita las tintas metálicas y fluorescentes ya que contienen metales pesados.
Elige barnices al agua, antes que barnices UV o plastificados.
Comprueba que en la imprenta con la que trabajas reciclan y utilizan algún sistema de ahorro energético.
Comprueba que tu trabajo se puede reciclar fácilmente, que no contiene ningún material o efecto no reciclable.
Elige un papel que se haya elaborado con árboles de plantaciones creadas con este fin. Fíjate que tenga el certificado FSC.
2. Imprentas, tintas y papeles


Tintas
Podemos realizar un diseño sostenible si elegimos imprentas que consuman poca energía y cuyos productos consumibles perjudiquen lo menos posible al medio ambiente. Hoy en día existen sistemas de impresión que, además de respetar la naturaleza, garantizan la máxima calidad en el diseño. Las tintas convencionales están basadas en petróleo y se mezclan con disolventes con alcohol de base, que transmiten gases tóxicos a la atmósfera, perjudiciales para la salud y para el ecosistema. Como alternativa, existen máquinas que desarrollan soluciones ecológicas, como la impresión sin alcohol y el offset sin agua.3 Otra opción es la utilización de tintas a base de aceites naturales, que no emplean aceites minerales. La ventaja de estas tintas es que se mantienen frescas en el tintero, ofrecen una buena absorción y dejan menos residuos. Por otra parte, los diseñadores cada vez utilizamos con más frecuencia acabados con barniz, por lo que también deberíamos exigir a la imprenta con la que trabajemos que empleen o bien barnices al agua, o bien exentos de amoniaco y aminas.


Bolsa ecológica. Lleva impresa la siguiente leyenda: «Esta bolsa está hecha con papel fabricado sin blanqueadores e impresa con tintas al agua. Por favor reutilizar para proteger el medio ambiente».
Papel
La fabricación del papel estándar utiliza grandes cantidades de energía, fibra vegetal virgen y produce polución. Si elegimos un papel o soporte adecuado, también podemos contribuir a la conservación de la naturaleza. Un papel ecológico será aquel cuya elaboración evite el impacto medioambiental, para lo que se consideran el uso y consumo de los recursos naturales y de la energía; la eliminación de los residuos, la producción de ruidos y olores durante la extracción de las materias primas, etc. Es decir, el papel ecológico no tiene por qué ser reciclado ya que también se tiene en cuenta que el modo de elaboración sea respetuoso con el entorno.

En todo caso no debemos pensar que con el papel reciclado no se pueden realizar trabajos de calidad, ya que los grandes avances en la tecnología del reciclado permiten ya elegir papel usado de altas prestaciones para las aplicaciones más complejas. Lo mejor es elegir un papel certificado por algún organismo cuyo etiquetado nos informe de sí es ecológico, y lo clasifique según su grado de agresión al medio ambiente.

Existen etiquetados desarrollados en diferentes países que nos permiten, distinguir si el papel que vamos a elegir es ecológico, reciclado, libre de cloro elemental (ECF) o totalmente libre de cloro (TCF), como la Etiqueta Ecológica Europea, cuyos criterios ecológicos se pueden consultar en la Web.

3. Eco-feedback
Dani Armengol en un Blog de Usolab menciona una nueva corriente en diseño sustentable: el «eco-feedback», que describe como el diseño «que intenta modificar la conducta de los usuarios de un sistema informando sobre las consecuencias medioambientales de sus acciones».


Anuncio de la WWF.
Renee Wever, Jasper van Kuijk y Casper Boks4 constituyen el Grupo de Investigación de Diseño para la Sustentabilidad de la Universidad de Delft en Holanda. Su investigación se centra en promover el diseño sustentable de los productos, aunque los resultados son extensibles a todos los campos del diseño. Este equipo va más allá de analizar el impacto medioambiental de los productos en relación con las materias primas que emplean, o de su impacto ecológico durante el proceso de fabricación, y pone el foco de atención en la influencia que causa en el entorno la manera en que el consumidor interactúa con los objetos de consumo. Los investigadores holandeses proponen que los diseñadores promuevan en sus proyectos el uso sostenible de los productos. El diseño adquiere así el compromiso de adaptarse a los hábitos del usuario para conseguir de él un comportamiento más sostenible. Mencionan tres posibles estrategias de actuación: la escritura o scripting, el eco-feedback y la adaptación de la funcionalidad de los productos para reducir su impacto medioambiental. Desarrollar estos métodos requiere, para cada proyecto, un estudio del comportamiento del consumidor, lo que vienen a denominar «el diseño centrado en el usuario».

Mediante el scripting trabajamos sobre la información directa que aparece escrita en el producto. Por ejemplo, el diseñador puede informar a los consumidores mediante pictogramas, que una vez agotados se deben reciclar los envases en los cubos adecuados. Sin embargo, se puede llegar más lejos si además se transmite información específica sobre el impacto de sus acciones, lo que se denomina eco-feedback. Un buen ejemplo son las etiquetas que informan al usuario cuánto tardaría el producto en descomponerse en la naturaleza si no recicla adecuadamente sus residuos domésticos. Otra iniciativa de eco-feedback es mostrar en la pantalla del televisor un mensaje que informe al usuario de la cantidad de energía que ahorrará si desconecta completamente el aparato en vez de mantenerlo en situación de espera. El eco-feedback ofrece pues a los usuarios, información sobre la eficacia económica y ecológica de sus actos. Una alternativa más radical es la de crear productos cuyo diseño impida su uso no sustentable, es lo que llamamos «diseño de funcionalidad forzada». Un ejemplo es el invento de las anillas para las latas de refresco. En los años 80 del siglo pasado estas anillas se tiraban a la basura, mientras las actuales evitan su separación del envase, forzando al usuario a un comportamiento más sustentable.

Además de los proyectos que promueven el diseño centrado en el usuario, al analizar las iniciativas relacionadas con el diseño para la sostenibilidad debemos mencionar las prácticas emprendidas por estudios concretos, como el canadiense SmashLab de Vancuver, que bajo el lema Design can change (El diseño puede cambiar), ofrece consejos sobre la práctica sostenible del diseño y da la posibilidad de registrarse y pasar a formar parte de un listado de diseñadores comprometidos.5 También es obligado mencionar las reflexiones que propone el arquitecto Ken Yeang en su libro EcoDesign, A Manual for Ecological Design, que ofrece soluciones concretas sobre cómo integrarnos dentro del entorno natural sin perjudicar la supervivencia del planeta.



ÉTICA Y PRÁCTICA PROFESIONAL FABUAP: Alejandro, Luis:

Sintesis escrita por: Edgar Alejandro Gomez Hernandez

El articulo que se nos presenta en el inicio de esta pagina se refiere a la etica, su significado, descripcion y relacion con algunas areas en especifico, asi como el enlace directo que tiene con la moral.
Se dice formalmente que etica proviene del griego ethos que significa modo de ser o carácter; es un modo de conducta que no corresponde a una disposición natural, sino que es adquirido o conquistado por hábito.
Para tener una mejor idea de lo que significa podemos decir que etica es aquella teoría de la moral o las morales históricas, concretas, de cuyo análisis deben surgir sus conceptos fundamentales.
En pocas palabras, la ética no crea la moral, la estudia, ademas de que no existe una ética neutra.
Las caracteristicas de esta rama pueden ser en primera instancia que los problemas eticos se distinguen por su generalidad, un ejemplo claro puede ser la responsabilidad. Sin embargo existe un problema fuertemente relacionado con este, el cual es el de la libertad de la voluntad.
Se dice que la tarea fundamental de la ética es la de toda teoría: explicar, esclarecer o investigar una realidad dada produciendo los conceptos correspondientes. Lo que en resumen puede ser descrito como explicación de lo que ha sido o es, y no simple descripción.
Hasta ahora hemos visto terminos generales respecto a esta palabra, pero existen otras formas de verla, por ejemplo, desde un punto de vista cientifico.
La ciencia describe esta palabra como la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres en la sociedad O sea, es ciencia de una forma específica de conducta humana.
Lo que nos quiere dar a entender la linea anterior es que no puede mantenerse a nivel de una simple descripción o registro de ellos, sino que los trasciende con sus conceptos, hipótesis y teorías.
En cuanto conocimiento científico, la ética ha de aspirar a la racionalidad y objetividad más plenas, y a la vez ha de proporcionar conocimientos sistemáticos, metódicos, y, hasta donde sea posible, verificables.
Con esto podemos concluir que no hay moral científica, pero si hay o puede haber, un conocimiento de la moral que pueda ser científico.
Asi como la ciencia da su punto de vista respecto a la etica, la filosofia estipula que esta es un simple capitulo de dicha area y que en la mayoria de los casos es especulativa.
Nos dice tambien que la ética trata de explicar la naturaleza, fundamentos y condiciones de la moral, poniéndola en relación de las necesidades sociales de los hombres.

En los parrafos anteriores hemos revisado a detalle lo que es etica, pero falta conocer a profundidad la moral.
Esta se define en terminos formales que proviene del latín mos o mores y que significa costumbre o costumbres en el sentido de conjunto de normas o reglas adquiridas por hábito.
Existen factores sociales para que se pueda dar la realización de la moral, estas son: relaciones económicas, estructura política y social, y superestructura ideológica de la sociedad.
Asi como se dan casos de problemas eticos, la moral tiene uno muy en particular el cual tiene lugar en qué hacer en cada situación concreta, a esto se le llama problema práctico moral.
Decir y obrar en una situación concreta es un problema práctico moral.
Tomando en consideracion lo escrito anteriormente podemos decir que la moral no es científica, pero sus orígenes, fundamentos, y evolución pueden ser investigados racional y objetivamente; es decir, desde el punto de vista de la ciencia.

Como punto de vista general entre uno y otro se dice que los problemas éticos se caracterizan por su generalidad y esto los distingue de los problemas morales de la vida cotidiana.




JUEVES 14 DE JULIO DE 2011

SÍNTESIS CAPITULO V
RESPONSABILIDAD MORAL, DETERMINISMO Y LIBERTAD
Hecho por: Edgar Alejandro Gómez Hernández


1. Condiciones de la responsabilidad moral

En este tema se dice que los actos propiamente morales solo son aquellos en los que podemos atribuir al agente una responsabilidad no solo por lo que se propuso realizar, sino también por los resultados o consecuencias de su acción.
El problema de la responsabilidad moral se halla en la necesidad y libertad humanas.
Así que no basta solo con juzgar determinado acto, sino que es preciso examinar las condiciones concretas en que aquel se produce a fin de determinar si se da el margen de libertad de opción y decisión necesario para poder imputarle una responsabilidad moral.
Aristóteles manejó dos condiciones fundamentales para responder al cuestionamiento de cuándo puede afirmarse que un individuo es responsable de sus actos o se le puede eximir total o parcial,mente de su responsabilidad, estos son:
1) Que el sujeto no ignore las circunstancias ni las consecuencias de su acción, es decir, que su conducta tenga un carácter consciente.
2) Que la causa de sus actos esté en él mismo y no en otro agente que le obligue a actuar en cierta forma, pasando por encima de su voluntad; en si, que su conducta sea libre.
Solo el conocimiento, por un lado, y la libertad, por otro, permiten hablar legítimamente de responsabilidad. Por el contrario, la ignorancia de una parte y la falta de libertad de otra permite eximir al sujeto de la responsabilidad moral.

2. La ignorancia y la responsabilidad moral

Si solo podemos hacer responsable de sus actos al sujeto que elige, decide y actúa conscientemente, es evidente que debemos eximir de responsabilidad moral al que no tiene conciencia de lo que hace, es decir, a quien ignora las circunstancias, naturaleza o consecuencias de su acción. La ignorancia en este amplio sentido se presenta como una condición eximente de la responsabilidad moral.
Así, pues, la idea de que la ignorancia exime de responsabilidad moral tiene que ser precisada, pues hay circunstancias en que el agente ignora lo que pude haber conocido, o lo que estaba obligado a conocer.
La ignorancia de las circunstancias en que se actúa, es debida al nivel en que se encuentra el sujeto en su desarrollo moral personal, o al estado en que se halla la sociedad en su desenvolvimiento histórico, social y moral.
La estructutra económico-social de la sociedad abre y cierra determinadas posibilidades al desarrollo moral y, consecuentemente, al comportamiento moral del individuo en cada caso concreto. Aristóteles mencionó, en su tiempo, que el esclavo era también un ser humano, y no un simple instrumento.
En conclusión, la ignorancia de las circunstancias, naturaleza o consecuencias de los actos humanos, permite eximir al individuo de su responsabilidad personal, pero esa exención solo estará justificada, a su vez, cuando el individuo en cuestión no sea responsable de su propia ignorancia, es decir, cuando se encuentra en la imposibilidad subjetiva (por razones personales) u objetiva (por razones históricas y sociales) de ser consciente de su propio acto.

3. Coacción exterior y responsabilidad moral

La segunda condición fundamental para hacer responsable a una persona de un acto suyo es que la causa de éste se halle en él mismo y no provenga del exterior, es decir, de algo o alguien que le obligue a realizar dicho acto, es decir, que la persona en cuestión no se halle sometida a una coacción exterior.
Aristóteles menciona que la coacción exterior puede provenir no de algo que obliga a actuar en cierta forma contra la voluntad del agente, sino de alguien que consciente y voluntariamente le obliga a realizar un acto que no quiere realizar, es decir, que el agente no ha escogido ni decidido.
La coacción es tan intensa que no queda margen - o si existe, es muy estrecho - para decidir y actuar conforme a la voluntad propia. La coacción exterior puede anular la voluntad del agente moral y eximirle de su responsabilidad personal, pero le queda un margen de opción y, por tanto, de responsabilidad moral.

4. Coacción interna y responsabilidad moral

Se menciona que el hombre sólo puede ser moralmente responsable de los actos cuya naturaleza conoce y cuyas consecuencias puede prever, así como de aquellos que, por realizarse en ausencia de una coacción extrema, se hallan bajo su dominio y control.
Se conocen casos de individuos que realizan actos que tienen su causa en ellos mismos, y que, sin embargo, no se les puede considerar responsables moralmente. Actúan bajo una coacción interna que no pueden resistir. Aunque sus actos tengan su causa en su interior, no son propiamente suyos, ya que no ha podido ejercer un control sobre ellos.
Existen casos de coacción interna a la que el sujeto no le es posible resistir en modo alguno, Son los casos de personas enfermas, o de otras que si bien se comportan de un modo normal, muestran zonas de conducta que se caracterizan por su anormalidad. Aunque es difícil trazar la linea divisoria entre lo normal y lo anormal en el comportamiento de los seres humanos, es evidente que las personas que solemos considerar normales no actúan en general bajo una coacción interna irresistible, aunque es indudable que se encuentran siempre bajo una coacción interna relativa.

5. Responsabilidad moral y libertad

La responsabilidad moral requiere de la ausencia de coacción exterior o interior, o bien, la posibilidad de resistir en mayor o menor grado a ella, lo que provoca que el agente actúe no como resultado de una coacción irresistible, sino como fruto de la decisión de actuar como quería actuar, cuando pudo haber actuado de otro modo. La responsabilidad moral presupone la posibilidad de decidir y actuar venciendo la coacción exterior o interior. Aunque el hombre pueda actuar libremente en ausencia de una coacción exterior o interior, siempre se encuentra sujeto a causas que determinan su acción. Por un lado, la responsabilidad moral requiere la posibilidad de decidir y actuar libremente y, por otro, formamos parte de un mundo causalmente determinado.
El problema de la responsabilidad moral depende, en su solución, del problema de las relaciones entre necesidad y libertad.

6. Tres posiciones fundamentales en el problema de la libertad

Podemos decir que nadie puede ser responsable moralmente, si no se tiene la posibilidad de elegir un modo de conducta y de actuar efectivamente en la dirección elegida.
Existen tres posiciones filosóficas fundamentales para explicar si existe la libertad de actuar bajo una determinación de la conducta misma:
1) Representada por el determinismo en sentido absoluto
2) Representada por un libertarismo también concebido en sentido absoluto
3) Representada por una forma de determinismo que admite o es compatible con cierta libertad
Como se puede observar, todas estas coinciden en reconocer que la conducta humana se halla determinada. Sin embargo, las tres posiciones mencionadas llegan a conclusiones distintas. A continuación se hace mención de las mismas:
1. a) Si la conducta del hombre se halla determinada, no cabe hablar de libertad y, por tanto, de responsabilidad moral. El determinismo es incompatible con la libertad.
2. b) Si la conducta del hombre se halla determinada, se trata solo de una autodeterminación del Yo, y en esto consiste su libertad. La libertad es incompatible con toda determinación exterior al sujeto.
3. c) Si la conducta del hombre se halla determinada, esta determinación, lejos de impedir la libertad, es la condición necesaria de ella. Libertad y necesidad se concilian.

7. El determinismo absoluto

Esta posición parte del principio de que en este mundo todo tiene una causa, siendo la ciencia la que parte del supuesto de que todo tiene una causa, aunque no siempre podamos conocerla. También la actividad del hombre -su modo de pensar o sentir, de actuar y organizarse política o socialmente, su comportamiento moral, su desarrollo artístico, etc.- se halla sujeta a causas.
Podemos definir la determinación causal como el conjunto de circunstancias que determinan el comportamiento del agente, de modo que el acto no es sino el efecto de una causa o de una serie causal. Esto se entiende como si el hecho de que mi decisión esté causada, significa que mi elección no es libre. Yo no elijo propiamente, un conjunto de circunstancias, eligen por mi.
De esta manera se dice que el determinismo se halló representado por los materialistas franceses del siglo XVIII, los cuales mencionaban que los actos humanos no son sino eslabones de una cadena causal universal; en ella, el pasado determina el presente.
Entonces, la tesis central de este tema es que todo se halla causado y, por consiguiente, no hay libertad humana y, por ende, responsabilidad moral. Si la determinación causal de nuestras acciones fuera tan absoluta y rigurosa, no podría hablarse de responsabilidad moral, ya que no se nos podría exigir actuar de otro modo distinto de como nos vimos forzados a obrar.
El determinismo absoluto no acierta a capar la situación peculiar que ocupa el hombre como ser consciente y practico. Por estar dotado de conciencia, puede conocer la causalidad que lo determina, y actuar conscientemente, convirtiendose así en un factor causal determinante. El hombre deja de ser así mero efecto para ser una causa consciente de si mismo e injertarse conscientemente en el tejido causal universal.
Por lo tanto, lo que se objeta aquí no es un determinismo universal, sino absoluto; es decir, aquel que es incompatible con la libertad humana.

8. El libertarismo

Podemos decir que ser libre significa decidir y obrar como se quiere, es decir, poder actuar de modo distinto de como lo hemos hecho. Así, pues, si sucedió algo que pudo no haber sucedido, de haberse querido que sucediera, o si no se produjo algo que pudo haberse producido, si asi se hubiera elegido y decidido, ellos implica que se tiene una libertad de decisión y acción que escapa a la determinación causal.
Por ende, se rechaza que el agente se halle determinado causalmente, ya sea desde fuera -por el medio social en que vive-, ya sea desde dentro -por sus deseos, motivos o carácter-. Se considera como una convicción inquebrantable que no puede ser destruida por la existencia de la causalidad , aquella esfera de la conducta humana en la que se es absolutamente libre, es decir, libre respeto de la determinación de los factores causales.
La libertad implica, pues, una ruptura de la continuidad causal universal. Ser libre es ser incausado. Para que la autodeterminación sea pura, tiene que excluirse incluso la determinación interior del carácter y ha de implicar una elección del Yo en el que trascienda el carácter mismo. Solo así puede gozarse de una genuina libertad.
El sujeto que quiere, decide y actúa en cierta dirección no solo determina, sino que se halla determinado.
En el acto moral. el sujeto no decide arbitrariamente; en su conducta, su carácter aparece como un factor importante.
De acuerdo con esta tesis, se dice que el ser libre seria actuar a pesar de él, o incluso contra él. Pero si el carácter se excluye como factor determinante causal, se caería en un indeterminismo total. Por tanto, si el carácter del sujeto no influye en la decisión, todo puede ocurrir, todo es posible, con la particularidad de que todas las posibilidades se darían en el mismo plano; todo puede suceder igualmente.
En conclusión, la libertad de la voluntad lejos de excluir la causalidad, presupone forzosamente la necesidad causal. Entonces, el libertarismo no puede dar una solución satisfactoria al problema de la libertad de la voluntad como condición necesaria de la responsabilidad moral.

9. Dialéctica de la libertad y de la necesidad

El determinismo absoluto conduce inevitablemente a esta conclusion: si el hombre no es libre, no es responsable moralmente de sus actos. Entonces, el libertarismo lleva también a una conclusión semejante, pues si las decisiones y actos de los individuos no se hallan sujetos a la necesidad y son frutos del azar, carece de sentido hacerlos responsables moralmente de sus actos y tratar de influir en su conducta moral. Libertad y causalidad, por tanto, no pueden excluirse una a otra.
Kant menciona que la libertad es entendida como autodeterminación del Yo, o causalidad por la libertad y que esta conciliación descansa sobre la división del hombre en dos:
1) El empírico
2) El moral
Para Spinoza, el hombre como parte de la naturaleza se halla sujeto a las leyes de la necesidad universal, y no puede escapar en modo alguno a ellas. La acción del mundo exterior provoca en él el estado psíquico los cuales llama "pasión" o "afecto", lo cual provoca que se llegue a comportar como un ser pasivo, es decir, regido por los afectos y pasiones. Por tanto, el hombre que así se comporta no es libre, sino esclavo, osea, sus acciones se hallan determinadas por causas externa, y no por su propia naturaleza.
Ser libre es tener conciencia de la necesidad, o comprender que todo lo que sucede es necesario.
La libertad no es solo asunto teórico, sino practico, real. requiere no sólo el conocimiento de la necesidad natural y social, sino también la acción transformadora práctica del mundo natural y social. La libertad no es sólo sometimiento consciente a la naturaleza, sino dominio o afirmación del hombre frente a ella.
Mientras tanto, Hegel define libertad como el conocimiento de la necesidad ("la libertad es la necesidad comprendida"). El conocimiento de la necesidad depende del nivel en que se encuentra en su desenvolvimiento el espíritu de la humanidad.
Para él, la libertad tiene relación con la historia en donde se puede tener una visión de su conquista como un proceso ascensional histórico.
Por otra parte, Marx y Engel mencionan que el desarrollo de la libertad se halla ligado al desarrollo del hombre como ser practico, transformador o creados, es decir, se halla vinculado al proceso de producción de un mundo humano o humanizado, que trasciende el mundo dado.
El conocimiento y la actividad práctica no tienen por sujeto a individuos asilados, sino individuos que viven en sociedad, que son sociales por su propia naturaleza y se hallan insertos en un tejido de relaciones sociales, que varían a su vez históricamente. La libertad por todo esto, tiene también un carácter histórico-social.
Por lo tanto, la libertad implica una acción del hombre basada en la comprensión de la necesidad causal. Se trata de una libertad que, lejos de excluir la necesidad, supone necesariamente su existencia, así como su conocimiento y la acción en el marco de ella.